Descubriendo la fuente de la felicidad

¿Qué es exactamente lo que buscamos cuando hablamos de "Ser felices"?

A menudo, relacionamos la felicidad con logros futuros: "Voy a ser feliz cuando encuentre una pareja estable", "Mi felicidad vendrá con ese ascenso a gerente", "Cuando tenga una cuenta bancaria de un millón, seré realmente feliz", o incluso "La jubilación será la cima de mi felicidad". ¿Qué tienen en común todas estas ideas? Quizás que siempre hablan del futuro.


Lo que pasa es que esta búsqueda constante de la felicidad en el futuro muchas veces nos lleva a sentirnos frustrados y tristes cuando esos objetivos no se cumplen, o de hacerlo a veces no cumplen del todo con nuestras expectativas. ¿Y qué pasa cuando finalmente alcanzamos esas metas y descubrimos que no nos han brindado la felicidad que esperábamos? - No digo que siempre sea el caso, pero la realidad es que la felicidad no se encuentra "más allá" en las cosas o en los logros futuros. Voy a explicarme mejor:


Existe un patrón repetitivo en colocar nuestra felicidad en factores externos, en objetos y personas a los que les asignamos la tarea de hacernos felices. En estos casos, la decepción es prácticamente garantizada. Había un escritor de nombre Ryan Holiday quien mencionó dos maneras o formas de ser "ricos", una de ellas es tener todo lo que deseás, la otra es apreciar todo lo que tenés. Para pensar, detenidamente. ¿Y si en lugar de aferrarnos a la idea de que la felicidad reside en el futuro, empezamos a valorar y aprovechar mejor lo que tenemos HOY y AHORA?


Esto no quiere decir que no tengamos objetivos, metas, deseos, sueños por cumplir. Está muy bien tenerlos, así como expectativas de mejoría y fe en buenos resultados. La vida debe ser dinámica, es parte del crecimiento, pero quiero destacar con mis palabras de que aunque aún (AÚN) no tengamos todo lo que deseamos en la vida, lo que tenemos y esencialmente quienes SOMOS en el presente es más que suficiente para vivir plenamente este momento. La verdadera felicidad es intrínseca, está adentro, y se compone de quienes somos verdaderamente en nuestra esencia y naturaleza divina. Las experiencias, la capacidad de sentir y darle un sentido a la vida, mediante la simple manifestación de existir, eso representa un estado de consciencia elevado donde no se necesita absolutamente de nada para ser feliz: porque ya se está integramente completo.


Es algo complicado de entender cuando se piensa demasiado, por eso es que esto no se debe pensar por demás. No es racional el entendimiento, sinó experimental. La meditación y la respiración sostenida colaboran para facilitar el resultado real. ¿Cómo podrías saber cómo sabe una comida si nunca la probaste?, ¿Cómo podrías conocer un libro si nunca lo leíste?. Hay que vivir y obrar desde la verdad interior. Cada quien sabe cuál es su verdad. Y resulta astuto hacerlo de manera amorosa, porque lo que se dá se recibe después.


Cambiar nuestro enfoque a una perspectiva altruista, nos va a permitir encontrar una fuente de felicidad que no depende de factores externos, y esto es lo que nos va a liberar de la frustración y del temor a no ser capaces de encontrar satisfacción plena y permanente en el largo camino que construimos en nuestras vidas.


Querido lector/a, más allá de los logros o condiciones externas que imponen los estereotipos culturales y sociales, más allá incluso de las creencias limitantes que puedas tener sobre vos mismo y el mundo, te pido que te detengas de vez en cuando y reflexiones sobre vos mismo.

No dejes que tus sueños, anhelos y expectativas se conviertan en una cárcel que te impide sentirte libre y disfrutar plenamente de esta experiencia llamada vida. Las circunstancias pueden no ser siempre ideales, pero recordá que sólo vos tenés el poder de decidir en qué medida te afectan y cómo experimentas la felicidad en tu propia vida. Una vez más, vos tenés todo lo que necesitas para ser feliz, y esa felicidad está en vivir hoy, acá y ahora. Respirá, sonreí, estás vivo.


Juan Ignacio Bella