¿Te has preguntado alguna vez quién eres realmente cuando no estás pensando, y cómo sería tu vida si pudieras vivir plenamente en el presente?
¿Qué es el mindfulness?
El mindfulness es en esencia estar plenamente consciente del momento presente. Yo personalmente lo considero como "Conectar con la esencia"; esto significa no emitir juicio alguno ni dejarse llevar por los pensamientos o emociones. Estar conectado con la esencia es vivir y obrar desde la verdad intrínseca. Normalmente la gente vive desde la mente, y se identifica con roles y etiquetas según lo que el pensamiento o sentimiento del momento mande. Una alternativa interesante es vivir desde la verdad interior, entendiendo de que los pensamientos y sentimientos son pasajeros y no forman parte de nuestra naturaleza intrínseca, sino que son formas o arquetipos diseñados como filtro de percepción de esta realidad; es decir, con ellos podemos dar un entendimiento o sentido a la experiencia. Pero, ¿Existe otra forma mediante la cual podamos tener otra comprensión de la realiad que experimentamos? Sí, y acá aparece el mindfulness, que nos invita a vivir y obrar de manera auténtica desde nuestro centro.
Podríamos considerar al mindfulness como una práctica, que se facilita mucho con la atención en la respiración, y va mucho más allá de ser actualmente una simple tendencia. Se trata de un estilo de vida que nos conecta con el momento presente, el famoso "aquí y ahora", permitiéndonos soltar las preocupaciones del pasado y la ansiedad del futuro. El pasado ya pasó, el futuro no llegó. El presente es llamado "regalo" porque lo es en efecto, lo único permanente que tenemos, más allá de la mente que vive en automático y capta toda nuestra energía en forma de atención. Todo para alimentar un tipo de programa conocido como EGO, que intenta dar respuesta racional a algo que está más allá de la comprensión mental del Ser humano actual. Vamos por partes, no podríamos pensar fuera de la caja si no conocemos aún sus límites.
Una pregunta para entrar en sintonía: ¿Quién sos cuando no estás pensando?
Tomate el tiempo necesario para empezar a conocerte a vos mismo y al entorno que te rodea. "Solo sé que nada sé", frase atribuída al filósofo Griego Sócrates, uno de los grandes revolucionarios de su época. Aceptar la ignorancia con humildad es sabio. ¿Cómo se cuida una planta desde su órigen? Más allá de la teoría de regar la semilla, requiere un trabajo práctico disciplinado y constante para dar forma a la transformación de un majestuoso árbol.
La analogía pretende enseñar que, algunos procesos demandan dedicar diferentes recursos para un correcto desenvolvimiento y evolución. Así como la semilla se convierte en árbol, el proceso evolutivo espiritual demanda dedicación y hábitos disciplinados para experimentar su respectiva evolución.
Toda esta explicación la veo necesaria porque meditar no es nada fácil, la mente vive divagando y es un piloto automático que nunca se desconecta. Vamos a ir trabajando paso a paso para lograr "desconectar" este programa y comenzar a experimentar las cosas desde una perspectiva diferente.
Para cultivar al mindfulness, necesitamos ser conscientes de nosotros mismos y del entorno que nos rodea. Esto se logra a través del silencio libre de pensamientos atropellados. No vamos a evitar pensar, pero sí podemos dejarlos pasar de largo sin identificarnos con ellos. Fijate en dónde estás poniendo tu atención, ¿Dónde estás, acá o allá? Al poner el enfoque acá, en la respiración, en el momento exacto, es que logramos una comprensión más profunda del presente, y aprendemos a apreciar nuestro entorno comenzando a vivir desde un equilibrio renovado. Esto se debe a que si logras identificar esos pensamientos y sentimientos que surgen, y los aceptas con naturalidad y sin juicio, vas a experimentarlos de una manera diferente al punto de comprenderlos mejor, sanarlos y dejarlos partir. El pasado toca puerta seguido porque algo quedó sin resolver, algo en nosotros, por eso es importante conocer las sombras (como decía Jung) y darles luz; es decir hacerlas conscientes, traerlas al presente y sanarlas a través de la aceptación sincera desde el dolor causado por cada una ellas. Esto es también trabajado por las constelaciones familiares y/o la biodescodificación biológica, cuando se trata de síntomas generacionales. Basicamente al tomar consciencia de las experiencias traumáticas, se puede consolidar la lección pretendida, cristalizando la enseñanza y así seguir finalmente adelante. La vida es dinámica y el proceso demanda cambio, es parte de la evolución.
Pensá: ¿Qué cambió en vos con esa experiencia traumática?
Las cosas no suceden "para enseñarnos algo", simplemente suceden. Lo interesante es ver cómo reaccionamos ante los sucesos una vez que suceden. Anticiparse dentro de las posibilidades es algo sabio, pero a veces toca improvisar. Por eso es útil enfocarse en lo que se tiene control, hoy, ahora. Tomando el rol de protagonista consciente al volver al momento presente, es que se aclaran las nubes difusas y la ansiedad de un futuro que no sucedió, y que quizás nunca lo haga. Está bien querer manifestar un estado deseado, lograr una meta a futuro, mantener grandes expectativas, sueños o deseos que nos impulsen a avanzar, pero es importante entender que la manifestación significa mostrar o hacer algo evidente. Esto implica actos, acciones o mejor dicho HECHOS. Por lo tanto es inteligente trabajar desde el presente para dar forma esos hechos, para así "manifestarlos" en vez de vivir desde la idea sin acción de que algún día mágicamente vamos a vivir esa realidad. En resúmen, lo que hacemos, hoy, es lo que cuenta.
Podemos entonces decir que el mindfulness nos proporciona herramientas para gestionar nuestros pensamientos, actitudes y acciones cotidianas, liberándonos de las cargas que provienen del pasado y las tensiones que se relacionan con el futuro.
Como dije antes, la práctica del mindfulness es muy desafiante, muchas veces la gente puede creer que está viviendo el presente, pero en realidad no lo hacen. La mente siempre divaga y tiende a basarnos según etiquetas y perspectivas del pasado, lo cual distorsiona nuestra interpretación de las situaciones actuales. Esto nos lleva a vivir de acuerdo a conceptos arraigados, como hábitos, opiniones y creencias limitantes que dificultan la existencia.
Existe un concepto conocido como "Mente ausente" o "falta de mindfulness", el cual se manifiesta de dos posibles maneras: La primera es a través de acciones repetitivas e inconscientes, como por ejemplo conducir un vehículo sin prestar atención, cuando actuamos de manera automática según la costumbre asociada. La segunda manera se da cuando absorbemos información sin cuestionarla críticamente ni discernir.
El problema es que el estado de mente ausente tiene un alto costo: Nos impide reconocer las cosas tal como son, adaptarnos a los cambios y comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Las experiencias que vivimos se acumulan sin un análisis consciente, lo que genera dudas y malentendidos que obstaculizan el crecimiento personal.
Las creencias también desempeñan un papel importante. Con frecuencia, aceptamos creencias sin cuestionarlas, lo que limita nuestras perspectivas. Nuestra percepción del mundo es como un "mapa" subjetivo de la realidad, pero debemos recordar que la realidad existe fuera de nuestra mente. Hay que intentar tomar conciencia sobre qué filtro estamos usando para experimentar la realidad, y una vez reconocida cada creencia que pueda estar limitando el progreso, validarla para saber si está acertada en lo que dice o no.
Siempre podes preguntarte: ¿Esto que pienso/siento sobre mí, es verdad?
Darle la validez correspondiente a cada creencia limitante nos va a ayudar a superar adversidades a través de nuevas y mejores perspectivas sobre las situaciones que vivimos.
Finalizando este texto, comparto una de mis formas preferidas de praticar el mindfulness, la cual es mediante la gratitud y el silencio, yo personalmente disfruto mucho de la soledad, aunque no necesariamente hay que estar en solitario. La idea es disfrutar del silencio libre de pensamientos atropellados, desde un estado de contemplación de paz y serenidad. Vale aclarar que como ya dije, que la mente no se detiene, pero en cuanto aceptemos que está ahí y que hace lo que hace, vamos a dejar de estar sometidos a ella. Pues donde ponemos la atención es donde ponemos la energía. Simplemente que divague, nosotros ponemos el foco en la respiración. La gratitud es importante también para contribuir al bienestar general, simplemente pensá en todas las razones que tenés para agradecer, y tenelas siempre presente cuando aparescan pensamientos negativos o ideas de boicot que no sumen a tu bienestar.
Bueno, ya habiendo descripto los conceptos y las técnicas del mindfulness, lo que queda es invitarte a ponerlo en práctica. ¿Listo/a? Empezá a armar tu espacio cómodo, tranquilo, tomá agua, relajate, podés hacer lo que vos quieras, lo que te nazca, lo que sientas, hacer tu arte a tu manera y expresarte en libertad. Acordate que mindfulness implica no dejarse llevar por los juicios, pensamientos o emociones. Conectá con tu esencia, a tu manera, viví y obrá desde tu verdad. Y eso es todo, así de fácil.
Juan Ignacio Bella
